¿Cómo conseguir la vida que deseas?

Tiempo de Lectura: 4 minutos

¿Has tenido alguna vez la sensación de estar viviendo como un barco a la deriva? Arrastrado por la rutina solo con el objetivo de pagar tus facturas, cumplir con las responsabilidades que has adquirido en el camino y darte algún que otro capricho para compensar todo el esfuerzo.

En ocasiones, repetimos los días y avanzamos sin dirigirnos hacia un lugar determinado. Tenemos una única vida terrenal y creo firmemente que se debe vivir con un propósito. Como en una empresa, tu vida debería tener un proyecto con metas a medio y largo plazo. Solo necesitas un instante para preguntarte ¿Hacia dónde voy?

Te propongo unos sencillos ejercicios que te ayudarán a descubrir y conseguir la vida que realmente deseas:

Evalúa tu vida actual

En una escala del 1 al 10, evalúa con sinceridad tu nivel de satisfacción en cada una de estas áreas:

  1. Crecimiento Personal
  2. Negocios/Estudios
  3. Familia
  4. Salud
  5. Amigos
  6. Recreación/Diversión
  7. Amor
  8. Contribución a la sociedad
  9. Finanzas
  10. Espiritualidad

Cuando hayas terminado la evaluación, rodea aquellas áreas en las que te encuentres en un nivel menor a 5. Esos son los aspectos a los que, en adelante, vas a poner especial atención.

Define tu ideal de vida

Escribe 20 cosas que te gustaría hacer o tener ¿Qué es eso que verdaderamente quieres conseguir? ¡Sueña a lo grande! Interrumpe esta lectura y ponte con ello ahora ¡Venga! Solo te llevará unos minutos. Si te atascas, puedes utilizar las áreas relacionadas arriba para inspirarte. Mi lista incluye cosas tan sencillas como un arriate de plantas aromáticas hasta un chalet con certificación energética “A”.

Los sueños pequeños no motivan a nadie. Mario Alonso Puig

¿Las tienes? ¡Pues continuamos! El siguiente paso es identificar las creencias limitantes que hasta ahora te han impedido conseguir esas 20 cosas que acabas de anotar en tu lista

Haz de tu cerebro un aliado

Ya sabes que la función de tu cerebro es protegerte para sobrevivir y no para conseguir la felicidad. La mayor parte del tiempo tu cerebro funciona como un buscador de problemas y lo que quieres es convertirlo en un hallador de posibilidades.

Las creencias son ideas basadas en la evidencia. Lo veremos claramente con un acontecimiento histórico:

  • En España desde 1998 el precio de la vivienda subía cada año y lo hizo exponencialmente desde 2001 (evidencia)
  • En el año 2003 los expertos en el tema tenían la absoluta certeza de que los precios seguirían subiendo (creencia)
  • En 2008 el precio de la vivienda cayó bruscamente y desencadenó la crisis inmobiliaria que ya todos conocemos.

Vemos que “el precio del bien inmueble va a seguir subiendo” es una creencia errada, aunque 10 años de experiencia indicara todo lo contrario. La conclusión de este ejemplo pone de manifiesto que las creencias no son verdades absolutas.

Las creencias son subjetivas, algunas las adquiriste en tu crianza (entorno familiar) y otras durante las experiencias vividas (entorno social). Todos venimos con alguna creencia que nos limita a la hora de conseguir lo que queremos, y la clave para liberarnos de esas creencias limitantes es la flexibilidad. Te propongo un sencillo ejercicio: pregúntate si hay alguien que ya haya conseguido lo que deseas. Y cuando tengas a esa persona en tu cabeza, di con firmeza “Pues si esa persona pudo lograrlo, yo también“. Comienza a integrar esta idea, hazla tuya y serás imparable.

Pon las emociones a trabajar para ti

Las emociones negativas restan energía y es importante reconocer cuándo aparecen para poder gestionarlas antes de que la amígdala tome el control y te veas desbordado por ellas.

El estrés hace que tu cuerpo libere cortisol y un alto nivel de este “veneno” en tu organismo debilita el sistema inmunitario, produce insomnio, problemas de piel, ansiedad, problemas cardiovasculares y depresión, entre otras afecciones.

Trucos para liberar las emociones “negativas”

  • Movimiento. Actividades aeróbicas como saltar, caminar o correr reducen el cortisol y genera oxitocina, también conocida como la hormona de la felicidad.
  • Lenguaje positivo. Si te sientes mal, asedia tu mente repitiéndote palabras o frases positivas, como el mantra: Mi vida mejora cada día.
  • Postura corporal. La química de tu cerebro se ve afectada cuando cambias tu postura corporal. Encuentra una postura de poder y, cuando te sientas decaído, adóptala durante un par minutos y espera a ver los resultados.
  • Respiración. Realiza las respiraciones rápidas del método Wim Hof, practica mindfulness o medita.
  • Equilibra los dos hemisferios del cerebro: tararea una canción (hemisferio derecho) y cuenta mentalmente del 10 al 1 (hemisferio izquierdo).
  • Técnica de liberación emocional (ó EFT). El tapping conseguirá reducir la intensidad de la emoción que te embarga.
  • Sonríe -sin ganas-. ¿Sientes tristeza? Sonríe frente al espejo, no importa que no sea una sonrisa genuina. Tu cerebro detectará esa mueca de alegría y se pondrá a trabajar para generarla verdaderamente.
  • Aumenta tu vibración dando las gracias. El agradecimiento es un ejercicio mental que pone el foco en todo lo que ya tienes y en todas las cosas positivas que te ocurren cada día. Piensa cada noche en 5 ó 10 cosas por las que te sientes agradecido.

Visualiza tu éxito y vívelo

  1. Técnica de visualización. Cierra los ojos y ve al futuro, visualiza lo que quieres conseguir con todo lujo de detalles: ¿Cómo te ves? ¿Qué sientes? ¿Qué oyes? ¿Qué hueles? Luego vuelve al presente y, sabiendo que vas en esa dirección, realiza HOY mismo una acción relacionada con ese objetivo.
  2. Fake it until you make it ó Fíngelo hasta que lo consigas. Actúa como si ya fueses esa persona que quieres ser, actúa como si ya tuvieses eso que deseas tener ¡Haz la prueba y cuéntame!

 

Lecturas recomendadas: “Poder sin límites” de Anthony Robbins, “Vivir con abundancia” de Sergio Fernández y “Domina tu voluntad” de Victoria Cadarso.

Inspirado en el taller “Quiero y voy a por ello” de Miguel Rocha Casado.

Gracias por seguir ahí.

Las 9 claves definitivas para hacer realidad tus sueños

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Es un hecho, siempre encontraremos excusas que nos alejen de nuestros sueños: no tengo formación, ya no tengo edad, yo siempre fracaso, no tengo capacidad, no tengo dinero, apenas tengo tiempo, no tengo vehículo, tengo muy mala suerte y otros tantos motivos que incluso yo misma he argumentado en alguna que otra ocasión.

Lo sorprendente  del asunto no es que encontremos tal cantidad de excusas, sino que incluso nos las llegamos a creer. Sin embargo, a diario vemos cómo la experiencia y la vida misma nos demuestran que la gran mayoría de esas limitaciones son producto nuestra mente agorera.

Vamos a echar abajo esas excusas

No tengo formación. Los hermanos Wright abandonaron la escuela secundaria y desarrollaron un impresionante trabajo de ingeniería: el aeroplano. Bill Gates se confiesa un mal estudiante. El notable científico, Albert Einstein aprendió a hablar a los 3 años, sus padres y profesores consideraban que tuvo un desarrollo intelectual lento y además suspendió el examen de ingreso en la Escuela Politécnica de Zurich.

Ya no tengo edad. El olvidado músico cubano Compay Segundo conoció el éxito internacional a los 90 años gracias a la grabación del documental Buena Vista Social Club. Charles Darwin cambió la comunidad científica a sus 50 años con “El Origen de las Especies”. Henry Ford tenía 45 años cuando creó el revolucionario modelo de coche Ford T.

Yo siempre fracaso. Y Thomas A. Edison lo hizo unas 1000 veces hasta que encontró la bombilla que realmente funcionaría. Edison entró en la escuela cuando tenía unos ocho años, y su profesor le expulsó por “incompetente”.

No tengo dinero. Mark E. Zuckerberg no necesitó más que un ordenador y el apoyo de sus compañeros de Harvard para desarrollar la plataforma Facebook ¿La conoces?

No tengo capacidad. El conferenciante y escritor malagueño Pablo Pineda Ferrer, fue el primer europeo con síndrome de Down en terminar con éxito una carrera universitaria

¡No hay más preguntas, señoría! Podríamos seguir durante horas descubriendo historias increíbles sobre personas normales que se atrevieron a hacer cosas increíbles.

Afortunadamente, esas personas suelen estar dispuestas a compartir su receta mágica con el resto de los mortales que aún estamos en vías de realización. Sus recomendaciones nos revelan la existencia de un denominador común, la versión resumida: idea, plan y acción desarrollada en 3 etapas.

Concepto 3×3: Idea, Plan y Acción

  1. Identifica cuál es tu propio sueño. Tu misión en la vida es una cuestión personal, así que no adoptes los sueños de otros y descubre el tuyo.
  2. Establece un objetivo. Concreta tu sueño de vida con sumo detalle: Si tu sueño es ser famoso, define exactamente qué clase de fama querrías. Si tu sueño es ser dueño de un prestigioso restaurante, define qué tipo de comida ofrecería. Si tu sueño es ganar mucho dinero, define la cantidad exacta que quieres conseguir. Te sugiero que sueñes “a lo grande”, aún no es momento de cuestionarte cómo podrías llegar a conseguirlo.
  3. Visualiza tu éxito. Quizás este paso no sea tan fácil como parece, necesitarás repetirlo al menos 5 minutos cada día, resultará mucho más efectivo si lo haces por las noches, antes de quedarte dormido. Llevas demasiado tiempo conviviendo con ideas preconcebidas sobre ti mismo, como por ejemplo: soy un simple camarero, y es momento de convencerte del nuevo paradigma, que sería: regento un restaurante de éxito. Dedica unos minutos a imaginar que ya has logrado eso que tanto deseas, visualiza lo que haces en tu nueva vida y cómo te sientes al haberlo conseguido. Tendrás que vivirlo: ¿A qué huele? ¿Qué ves? ¿Cómo vas vestido? Así es como tu mente generará la química necesaria para hacer “la magia”.
  4. No permitas que otros logren convencerte de lo que no eres capaz de hacer. Ten fé en ti mismo. Intenta rodearte de personas que apoyen tu proyecto y que te puedan ayudar a alcanzar tu sueño de vida. En el camino encontrarás seres que intentarán desmoralizarte diciendo que tu objetivo es imposible, o que tus aspiraciones son demasiado ambiciosas. Considéralo una estupenda noticia, porque cada vez que alguien avecine tu fracaso, sabrás que te encuentras más cerca de realizar tu sueño. En ocasiones, las personas que abandonaron su propósito o simplemente nunca tuvieron uno, se sienten amenazadas por aquellos que, como tú, deciden salir de su zona de confort. Es imprescindible que trabajes en tu autoestima para seguir creyendo en ti y en tus capacidades.
  5. Establece un plan para conseguirlo. Ya sabes lo que deseas y además conoces bien tus talentos y virtudes. Ahora es el momento de determinar la estrategia que te hará conseguir tu sueño. Para ello debes definir lo que puedes ofrecer y la pregunta correcta que debes hacerte es: Para recibir lo que deseo ¿Qué voy a dar yo a cambio? Considéralo tu proyecto de vida.
  6. Divide el plan en metas alcanzables. Ya has planteado tu plan, te parece abrumador -es posible que realmente lo sea- y sientes miedo. No luches para vencerlo, simplemente acepta el miedo y ponte manos a la obra. Necesitarás dividir o incluso subdividir el gran plan en metas menores que te resulten alcanzables. Te sentirás mejor si consigues tachar diariamente alguna tarea de tu lista.
  7. Encuentra la motivación. Para emprender las tareas establecidas necesitarás energía y determinación. Adquiere buenos hábitos diarios y cuida tu salud.  En esta etapa tendrás que realizar los esfuerzos necesarios para alcanzar las metas que te has marcado. Para que la auto-disciplina no se convierta en un sacrificio, necesitarás mantenerte motivado. Toma las riendas de tu rutina y celebra tus progresos por mínimos que te parezcan. Es importante  que esquematices tu jornada laboral de una forma realista y responsable: sin sobrecargas ni aplazamientos.
  8. El fracaso no existe. Si no alcanzas tus metas, reestructúralas. Puede que tu primer plan no funcione, en ese caso inténtalo de otra manera. Continúa hasta encontrar tu propia fórmula del éxito. No te rindas. Cada “fracaso” es una lección aprendida, porque en cada nuevo intento adquieres experiencia y sabiduría. Si te has equivocado, vuelve al inicio, evalúa lo ocurrido y establece una nueva estrategia.
  9. Haz algo HOY para poner tu plan en marcha. Evita la procrastinación: me pondré con ello cuando esté más tranquilo o lo haré más tarde. La pereza es la maestra de los pretextos, no permitas que te invada. El momento oportuno es AHORA. Seguro que en este preciso momento tienes la posibilidad y capacidad de hacer algo que te acerque a tu objetivo.

Ya sabes que puedes lograr lo que te propongas. Te recomiendo dos estupendos libros que seguro te ayudarán con ello: Piense y hágase rico de Napoleon Hill y Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen R. Covey.

Si alguien viene a contarte milongas, báilatelas y sigue adelante con tu plan. Gracias por leer y compartir.

¿Cómo ser feliz trabajando?

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Cuando empecé a trabajar creía que el único objetivo de aquello era conseguir un sueldo decente a cambio de un gran esfuerzo. Pero algo ya me decía entonces que ese no era el camino. Hace tiempo que no trabajo solo por dinero, prefiero medir la temperatura de mi satisfacción emocional y hacerme preguntas como:

  • La empresa en la que trabajo ¿Está en sintonía con mis valores?
  • El horario ¿Me permite llevar el estilo de vida que deseo?
  • El entorno ¿Contribuye al desarrollo de mis aptitudes y capacidades?

Puede que aún no estés trabajando en aquello que te apasiona, en ese caso dedícate a trabajar para aprender. Aprovecha ese puesto para poner tus propios talentos al servicio de otros. Créeme, esa actitud será la que marque la diferencia entre trabajar con resignación para pagar tus facturas y trabajar para crecer.

Hagas lo que hagas, recuerda que la máxima satisfacción de tu trabajo reside en el servicio al cliente. Cuando resuelves un problema o cubres una necesidad de otra persona, aportas valor al mundo.

Si hay algo que me rechina del ámbito laboral es la palabra “empleado”, en una de sus acepciones es sinónimo de “usado”. Es curioso que en ocasiones nos sintamos atrapados en un puesto de trabajo alienante que incluso puede llegar a mermar nuestros dones innatos. Esto ocurre porque el crecimiento es imposible cuando estás en estrés, el miedo anula tus virtudes e impide el aprendizaje. 

Si por causalidad te encuentras ahora en esa situación tienes dos opciones:

Cambiar el enfoque

  1. Pon el foco en lo positivo y concéntrate únicamente en los resultados que quieres atraer.
  2. Trabaja de manera excelente. Tú eres una persona excelente así que, te paguen lo que te paguen, trabaja para dejar a tu jefe con la boca abierta. Si trabajas en una cafetería, haz que tu café y tu servicio sean impecables.
  3. Supera la animadversión al error. Saber te da la oportunidad de enseñar, pero no saber te da la oportunidad de aprender.
  4. Acepta la ayuda de otros y disfrutarás doblemente cuando ofrezcas ayuda a los demás.
  5. No dramatices, el buen humor también es imprescindible para afrontar los problemas.
  6. Respecto a tus compañeros o clientes, recuerda que cada persona está en su propia etapa evolutiva.
  7. No admitas faltas de respeto de tus interlocutores. Existe una delgada línea entre la crítica constructiva y el abuso, aprende a reconocerla.
  8. Dejar de quejarte. Lo de “necesito desahogarme” está ya muy manido. La queja es una energía negativa que el otro no recibe, solo la padeces tú y genera malestar en el entorno laboral.

 

Dejar el trabajo

En algunas ocasiones de tu vida necesitarás cambiar de entorno para crecer. Si sufres ansiedad laboral, toma acción ya. Recuerda que pasamos un tercio de nuestro día trabajando y sentirte mal con lo que haces afectará negativamente a tu calidad de vida. Te pido que no esperes a terminar de leer este artículo, actualiza tu currículum y envíalo a todas las empresas en las que verdaderamente te gustaría trabajar.

Que sí. Que tienes que pagar la hipoteca, que hay crisis, que no hay trabajo, que la culpa de todo la tienen los políticos y tu karma ¿Quieres vivir desde el victimismo o desde la responsabilidad?

Ahora que he empezado a caerte mal, te contaré que “poner verde” a tu jefe y/o compañeros a sus espaldas solo empeorará la situación. Así que es momento de acallar esa vaga y penosa vocecita para poner toda tu energía en resolverlo ¡Implícate en tu desarrollo profesional! Sé que te resultará duro asumirlo, pero somos libres de elegir lo que hacemos en cada momento.

De verdad lamento resultar impopular, pero la responsabilidad de conseguir ese trabajo que haga que te brillen los ojos es únicamente tuya. Así que sigue buscando, o mejor aún, descubre tu misión de vida e invéntate esa profesión.

Te confieso que después de haber pasado por alguna que otra incómoda -pero necesaria- etapa laboral, por fin he elegido ser feliz en mi trabajo cada día. Durante 30 horas a la semana me dedico a dar lo mejor de mí en un entorno de crecimiento continuo. El resto del tiempo, pongo la misma dedicación en mi proyecto personal.

Aprovecho la ocasión para recomendarte algunos de los libros que me inspiraron, y que sin duda te ayudarán a hacer realidad tus sueños.

 

Gracias por formar parte del Club de las Malas Maneras. Si te han gustado estos consejos ¡Compártelos!

 

¿Cómo descubrir tu propósito de vida?

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Si algo tenemos claro en la vida son las cosas que nos desagradan. Sin embargo, nos suele resultar más difícil completar una lista con las que sí nos gustan. La mía incluye los muebles restaurados que quedan superbonitos, recibir buenas noticias, las croquetas de mi madre, las sábanas recién lavadas y una casa con olor a bizcocho.

Un día alguien me preguntó: ¿Qué quieres de la vida? Mi respuesta fue casi automática: conseguir estabilidad laboral, un hogar confortable, libertad financiera y formar una familia. Me di cuenta de que acababa de describir una vida acorde a los estándares sociales establecidos.  Y pienso que no hay nada de malo en ello, si es lo que realmente deseas.

¿Cuál es tu misión en la vida?

Pero mi entrevistador llevó la intención de su pregunta un poco más lejos de lo que yo había entendido: Me refiero a tus pasiones ¿Cuál es tu sueño personal? Yo titubeé un “No sé” atónita al descubrir que nunca me había sentado a evaluar mis deseos del alma. Imagino que con el paso de los años aprendí que ciertas metas estaban fuera de mi alcance. Ya ni siquiera recuerdo en qué momento dejé de soñar.

Después de aquella revelación, una voz interior empezó a susurrarme lo mucho que necesitaba sentarme a reflexionar sobre mis verdaderas pasiones y desvelar mi propósito de vida. Hoy sé que la misión de vida tiene mucho que ver con esas habilidades que solemos tener de forma natural. Esas cosas que siempre se te han dado bien pero a las que apenas atribuyes valor.

Para llegar a una conclusión sincera, me planteé una serie de preguntas que no dudé en contestar con total honestidad.

40 preguntas para descubrirlo

  1. ¿Qué cosas sueles hacer que te hagan sentir invencible?
  2. ¿Por qué cosas otros suelen estarte agradecidos?
  3. ¿En qué crees que eres increíblemente bueno?
  4. ¿Qué te hace más feliz en tu vida diaria?
  5. ¿Cuáles crees que son tus dones naturales?
  6. ¿Admiras a alguien? ¿Quién te inspira? Y ¿Por qué?
  7. Si pudieses elegir cualquier sitio del mundo ¿Dónde te irías de vacaciones? ¿Por qué allí?
  8. ¿Qué es lo que te resulta apasionante?
  9. ¿Cuándo fue la última vez que realizaste un trabajo que superó con creces lo que se esperaba de ti? ¿Qué tarea era? ¿Por qué te esmeraste tanto para terminarlo?
  10. ¿Has perdido alguna vez la noción del tiempo con alguna actividad con la que disfrutabas? ¿Qué estabas haciendo?
  11. Imagina que has ganado 500 millones en la lotería ¿En qué gastarías tu dinero?
  12. ¿Qué harías si supieras que no puedes fallar?
  13. Si pudieras tener o hacer cualquier cosa imaginable ¿Qué sería?
  14. ¿Sobre qué temas sueles discutir o qué asuntos defiendes cuando conversas con otras personas?
  15. ¿Qué creencias o valores son importantes para ti?
  16. ¿Qué es lo que más te preocupa sobre la situación actual que hay en el mundo?
  17. Si tuvieras recursos ilimitados ¿Qué cambiarías?
  18. ¿Qué es lo que más te preocupa sobre las generaciones futuras?
  19. ¿Cómo te gusta ayudar a la gente?
  20. ¿Cuál es la forma más típica en la que ayudas a otros?
  21. ¿Cuál es tu sección favorita en una librería?
  22. ¿Qué revista o diario comprarías en un kiosko?
  23. Si te pudieses permitir cualquier cosa ¿Qué te gustaría aprender? ¿Sobre qué tema te gustaría entender? ¿Qué te gustaría saber?
  24. ¿Recuerdas alguna vez no haber podido dormir bien porque estabas muy emocionado por algo que ibas a hacer al día siguiente? ¿De qué se trataba?
  25. Si pudieras relacionarte con personas de cualquier parte del planeta ¿Con qué clase de personas te relacionarías?
  26. Si tuvieras la total confianza de que tu arte o tu creatividad pudieran ser tu sustento de vida ¿Qué harías?
  27. De todas tus tareas cotidianas ¿Cuál de ellas estarías dispuesto a realizar de forma altruista?
  28. ¿Se te ocurre algún trabajo o actividad que no te importaría realizar gratis?
  29. Si pudieses asistir a tu propio funeral ¿Qué te gustaría oír que dijeran de ti?
  30. ¿Por qué cosas te gustaría que te recordase el resto del Mundo?
  31. Si pudieses hacer lo que quisieras ¿A qué hora te levantarías? ¿Dónde vivirías? Y ¿Con quién?
  32. ¿Te ha dicho algún amigo que eres bueno en un determinado campo o tarea? Si no, pregúntale a 5 amigos cuáles creen que ellos que son tus mayores habilidades. 
  33. ¿Qué temas te suelen interesar?
  34. Cuando navegas por internet ¿Sobre qué temas te gusta investigar?
  35. Si tuvieses recursos ilimitados ¿Cómo vestirías? ¿Trabajarías? ¿En qué? ¿Qué música escucharías? ¿Practicarías deporte? ¿Cuál? 
  36. Cuando eras niño ¿A qué querías dedicarte?
  37. ¿Cuáles son tus profesiones soñadas?
  38. ¿Qué trabajos de otras personas desearías tener? Nombra hasta 5 profesiones.
  39. ¿Qué revolución te hubiera gustado liderar? ¿Para qué?
  40. Si pudieras hacer cualquier cosa en la vida ¿Qué sería?

¡Atrévete a soñar con tus respuestas!

Una vez hayas contestado todas o la mayoría de estas preguntas, analiza si existe algo que se repita. Si te abruma el número de preguntas, dirígete directamente a la 28 y contéstala. Cuando tengas localizada esa actividad, siéntate cómodamente y dedica unos minutos a darle forma mentalmente a tu sueño de vida. Aún no es momento de analizar su viabilidad ni de pensar en un plan para alcanzarlo, simplemente describe tu sueño con todo lujo de detalles y recréalo en tu imaginación.

Un detalle curioso: cualquier sueño que pasaba por mi cabeza cobraba más sentido cuando se trataba de algo que contribuiría a mejorar la vida de otras personas. Y como canta Manuel Carrasco, ¡No dejes de soñar!

Si ya conoces tu sueño de vida, te felicito por ello y te animo a que compartas tu experiencia. Quizás te resulte más fácil descargar el test para contestar las 40 preguntas que te harán reconocer tu sueño de vida. Gracias por acompañarme.