Hierbas aromáticas, las 10 joyas de tu alacena

surtido de hierbas
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Recuerdo que cuando era niña mi madre preparaba infusiones para curarme el resfriado ¡Y es que los remedios caseros funcionan! La botica no tenía secretos para su abuela, ella sabía que todo lo que necesitaba estaba en el chinero de su cocina.

Hoy tampoco puede faltar en mi alacena una selección de plantas medicinales para aliviar síntomas y prevenir enfermedades. Me gusta tener a mano hierbas (de ellas se usan la hoja y la flor) y especias (de ellas se usan la semilla y la corteza). Las uso indistintamente de forma interna -para condimentar mis platos, en infusión, en extracto y como alimento- y también de forma tópica -en aceite, cataplasmas, ungüentos, baños y vapores-.

Plantas Medicinales y Curativas en la historia

Muy poco de lo que conocemos actualmente sobre las plantas medicinales es una novedad. De hecho, las antiguas civilizaciones atraídas por el aroma y las cualidades curativas de las hierbas aromáticas y las especias, crearon importantes redes comerciales en torno a ellas.

Muchas de estas plantas de uso milenario se han naturalizado bien al país de destino y las podemos encontrar en distintos lugares del planeta. Te recomiendo que adquieras preferiblemente hierbas de la flora autóctona porque la biodiversidad de la región donde vives te aportará las propiedades idóneas para ti.

Estas son las 10 hierbas aromáticas que tengo siempre en casa

Laurel. Es un perfecto tónico estomacal y estimula el flujo sanguíneo en el área de la pelvis y el útero.

Manzanilla. Calma espasmos, contracciones musculares y desórdenes nerviosos. Es un estimulante de la digestión y facilita la expulsión de los gases intestinales. Tiene propiedades antihistamínicas.

Menta. Facilita la digestión. Tiene propiedades expectorantes, antitusígenas y antisépticas. Es estimulante, diurética y tiene propiedades antiinflamatorias.

Orégano. Es una planta tónica con propiedades digestivas.

Perejil. Es estimulante y abre el apetito. Tiene propiedades diuréticas y estimula el flujo sanguíneo en el área de la pelvis y el útero.

Romero. Es estimulante y diurético. Calma espasmos y contracciones musculares. Facilita la expulsión de la bilis retenida en la vesícula biliar.

Salvia. Regulariza las funciones menstruales, es tónica y digestiva.

Stevia. Es un edulcorante apto para personas diabéticas. Tiene propiedades antibióticas, alivia la fatiga y facilita la digestión.

Té verde. Es estimulante, diurético, antioxidante y “quemagrasas”. Combate problemas buco-dentales y afecciones dérmicas.

Tomillo. Es una planta tónica y digestiva. Tiene propiedades antisépticas.

La hierba de San Juan es una planta conocida por sus propiedades antidepresivas y que, por su uso terapéutico, bien merece una entrada completa que estaré encantada de dedicársela próximamente.

Descarga este vademécum que contiene una relación de las hierbas aromáticas y especias que suelo usar. Te animo también a compartir aquí tus propios remedios caseros.

Y si quieres conocer más sobre las plantas medicinales hazte con “El Dioscórides Renovado” de Pío Font Quer

Aceites naturales, tu secreto de belleza y salud

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¿Quieres conseguir una piel perfectamente hidratada? ¡No busques más! El secreto mejor guardado para tener un cutis perfecto es hidratar tu organismo debidamente desde el interior. Es tan sencillo como beber al menos 2 litros de líquido al día, así sea tomando agua, infusiones, zumos o caldos. No, el alcohol no puntúa, más bien resta.

Para cuidar tu piel de manera saludable, te sugiero complementar el hábito de ingerir suficiente líquido con otros gestos externos, como el uso de aceites naturales. Desde la Antigüedad los egipcios, chinos, hindúes, griegos y romanos utilizaron aceites esenciales en sus tratamientos medicinales y en la cosmética. También la Biblia cristiana menciona diversos usos de estos aceites.

Existen dos tipos de aceites, según su forma de uso

  1. Aceites portadores. Son los aceites que se utilizan como base para diluir los aceites esenciales: aceite de almendras dulces, de oliva, de semillas de frambuesa, de coco, de sésamo, de yoyoba o de argán.
  2. Aceites esenciales. Son las fragancias que se obtienen de ciertas raíces, maderas, resinas, hojas, flores, frutas y bayas: aceite de romero, de árbol de té, de lavanda, de menta, de limón, de geranio, de canela, de azahar, etc.

Formas de uso de los aceites naturales

  • Masaje facial: diluye 7 gotas de aceite esencial en 50 ml de aceite base;
  • Masaje muscular: diluye 28 gotas de aceite esencial en 50 ml de aceite base;
  • Enjuages bucales: echa 5 gotas de aceite esencial en 1 vaso de agua, mueve la mezcla en tu boca y haz gárgaras;
  • Vahos: echa 5 gotas de aceite esencial en una olla de agua hirviendo, tapa la mezcla y deja reposar durante 3 minutos, después destapa la olla e inhala los vapores.
  • Ambientador natural: Coloca un recipiente -es importante que sea resistente al calor- con el contenido de un vaso de agua y 5 gotas de aceite esencial sobre un quemador o cualquier otra fuente de calor (el radiador, la chimenea o la estufa). Así ayudarás a mantener la humedad del ambiente, y además tu hogar o lugar de trabajo quedarán impregnados de tu fragancia preferida.

Aceites y aromaterapia en la historia

Hipócrates, el “padre de la medicina”, ya usaba los aceites esenciales con fines medicinales y practicaba la aromaterapia para sanar el organismo enfermo. Es importante reconocer la influencia de los olores en nuestra vida cotidiana, sobre todo teniendo en cuenta que el olfato es un sentido que se mantiene activo mientras dormimos. Actualmente los múltiples beneficios de la aromaterapia sobre nuestra salud son incuestionables.

Un ritual de belleza económico y eficaz

Durante demasiados años hice uso de la cosmética sintética de química abrasiva, fórmulas revolucionarias, remedios mágicos instantáneos y otras técnicas agresivas que a medio plazo han resultado en una visible atrocidad cutánea. Para resolverlo, he comenzado a incluir los aceites naturales en el cuidado de mi piel. Además prefiero adquirir aceites de prensado en frío con certificación ecológica.

Hidratante facial pieles grasas con tendencia acnéica: 7 gotas de aceite de semillas de frambuesa y 3 gotas de aceite de árbol de té.  El aceite de árbol de té presenta extraordinarias propiedades antisépticas. Te recomiendo que apliques poca cantidad de aceite para evitar una sensación grasienta, masajea bien para que penetre correctamente y tu piel quede suave.

Hidratante para pieles mixtas: 5 gotas de aceite de semillas de frambuesa y 1 cucharadita pequeña de gel de aloe vera. El gel de aloe vera tiene propiedades regeneradoras y antiinflamatorias. Emulsiona el gel y el aceite con tus manos limpias, luego aplica la mezcla sobre tu rostro.

Hidratante regeneradora para pieles secas: 4 gotas de aceite de semillas de frambuesa y 6 gotas de aceite de almendras. El aceite de semilla de frambuesa ayuda a combatir el envejecimiento de la piel y el aceite de almendras es altamente hidratante.

Desmaquillador: empapa un algodón en aceite de oliva o aceite de almendras para retirar el maquillaje. Después lava tu rostro con un jabón suave. Para finalizar, aplica un tónico natural.

Tónico anti-acné: prepara una infusión de tomillo y aplícala sobre la piel limpia con un algodón abundantemente empapado.

Tónico calmante: prepara una infusión de manzanilla y aplícala sobre la piel limpia con un algodón abundantemente empapado. Perfecto para usar después de exfoliar la piel.

Exfoliante facial: mezcla un puñadito de sal del Himalaya con aceite de oliva o de almendras. Aplica la mezcla suavemente por todo el rostro con movimientos circulares, después retírala con agua jabonosa. Se desaconseja realizar más de una exfoliación al mes.

Loción anti-manchas: empapa un algodón en zumo de limón y aplica sobre las zonas manchadas del cutis. Evita totalmente cualquier tipo de exposición solar, esta loción se debe aplicar de noche y preferiblemente durante el invierno.

Hidratante corporal: aún en la ducha, aplica por todo tu cuerpo aceite de almendras a diario.

Hidratante labial: coloca un poco de miel sobre tus labios, también puedes usar manteca de karité.

Hidratante corporal profunda: extiende manteca de karité por todo tu cuerpo. Perfecta después de una exfoliación.

Hidratante reparadora para manos y pies: aplica manteca de karité en manos y pies, después colócate unos guantes/calcetines (mejor de algodón) y deja actuar durante unos minutos hasta que se haya absorbido completamente.

Loción fortalecedora para uñas: mezcla tres gotas de aceite de oliva o de almendras con una gota de aceite esencial de limón, aplica directamente sobre las uñas y masajea.

Para ayudarte a elegir el aceite más adecuado según las necesidades de cada momento, tienes a tu disposición esta tabla que incluye una relación de mis aceites favoritos y su correspondiente beneficio tópico y aromaterapéutico.

Si te han resultado útiles estos consejos, no dudes en compartirlos. Gracias por leer y darle sentido al Club.