10 claves para sentirte genial cada día

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Hay una idea que repite Sergio Fernández y que comparto totalmente: la abundancia es una mesa con varias patas. Para mí la abundancia es sentirse fenomenal cada día, y para conseguirlo pongo atención en los tres aspectos fundamentales que conforman el ser humano: el cuerpo, la mente y el alma.

Lo que vengo a contarte hoy seguramente no sea nuevo para ti, mas allá de que hayas leído sobre el tema o no. Sé que resonarás con estas ideas porque ya forman parte de tu sabiduría interior.  Y antes de pasarme de mística, vamos a ver estas diez claves para que consigas sentirte verdaderamente bien cada día de tu vida ¿Empezamos?

Cuerpo

1. Descansa

Un adulto necesita dormir entre 7 y 9 horas diarias. El descanso es tan importante que cuando duermes mal, piensas mal y te sientes mal. Es importante que duermas en un buen colchón y con una almohada cómoda. Evita que tus sábanas sean de materiales sintéticos, hazte con un par de juegos de algodón o seda.

Acuéstate una hora antes de lo que acostumbras, al final del día estás cansado y tomas peores decisiones (ver la TV con sueño, comer algo que no debes, mantener una conversación de la que te arrepientes..)

Si sales agotado de trabajar y no te sientes con fuerzas para afrontar la tarde, echa una cabezada de 10 ó 15 minutos para recuperarte. La siesta no debe superar los 20 minutos o entrarás en un ciclo de sueño largo y luego te costará mucho más activarte.

Despierta sin que suene la alarma al menos una vez en semana. Permítete el lujo de despertar de forma natural al menos un día a la semana para que tu cuerpo duerma lo que necesite.

2. Hidrátate

Bebe agua. Si lo prefieres puedes darle un toque de sabor con unas rodajas de limón, de naranja o pepino. Yo soy una fanática de las infusiones sin teína ni azúcar desde primerísima hora de la mañana. También me gusta escribir una palabra positiva en la etiqueta de mi botella de agua para darle un toque energético de buena vibración, de hecho el año pasado me hice con una de cristal que está llena de palabras como felicidad, amor, risa, ternura..

Cuando tengas apetito pregúntate si tienes sed o directamente bebe un trago de agua antes de comer para saciarte. En ocasiones confundimos la sed con la sensación de hambre en el cuerpo e ingerimos alimentos cuando lo que realmente necesitamos es hidratarnos.

3. Aliméntate de forma adecuada


No sobrecargues tu sistema digestivo comiendo más de lo que necesitas, saturar tu cuerpo te restará energía. Deja de comer en cuanto te sientas mínimamente saciado. La salud es consecuencia de mantener tu cuerpo limpio, así que no comas al máximo de tu capacidad para evitar intoxicarlo.

Basa tu dieta en alimentos vegetales, legumbres, semillas y algún cereal integral. Reduce o elimina los productos procesados que restan vitalidad a tu organismo y envenenan tu cuerpo. Aliméntate con productos frescos y ecológicos. Lo ideal es que los consumas lo más próximo posible a la naturaleza, incluye fruta y verdura cruda en tu menú. Evita congelar y recalentar pero sobre todo, y por encima de todo, por favor no uses el microondas para cocinar.

4. Haz algo de ejercicio físico

Haz lo que más te guste pero ¡Muévete! No te quiero aburrir con estudios porque en Internet encontrarás un sinfín de información al respecto. Documéntate, confío en tu criterio. Pero sí te quiero adelantar que el ejercicio físico tiene el poder de liberar oxitocina en sangre y aumentar la población de neuronas del hipocampo ¿Y eso qué quiere decir? Que tu estado de ánimo mejorará, que tendrás más capacidad para enfrentar los vaivenes emocionales, que reducirás la sensación de miedo, que vivirás más y enfermarás menos. Camina deprisa durante media hora al día cinco veces por semana y comprueba lo bien que te sientes.

Mente

5. Comunícate de forma positiva

Es imprescindible que entrenes el cerebro en positivo y la forma más eficaz de hacerlo es hablándote correctamente ¿Cuántas veces te has sorprendido regañándote porque has tirado algo sin querer? Y eso de: ¡Pero qué torpe eres! ¿Te suena? En primer lugar, debemos tomar conciencia de los efectos negativos de utilizar ese lenguaje y empezar cuanto antes a sustituirlo por las palabras benévolas y compasivas.

Mírate al espejo cada mañana y dedícate un piropo. Quizás el primer día no te suene sincero, pero haz de ello una rutina y deja que tu subconsciente haga su trabajo. Cuando dejas de hablarte mal, recuperas tu poder.

Otra ventaja de este fantástico hábito es que cuando te acostumbras a usar palabras positivas hacia ti mismo, automáticamente empiezas a utilizar ese mismo lenguaje con las personas que te rodean. El resultado de una conversación positiva y de la comunicación asertiva es el bienestar, créeme.

Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino. Ghandi

6. Adopta una postura corporal correcta y sonríe

Nuestra postura corporal, no solo influye en cómo nos ven los demás, también afecta a la percepción que tenemos de nosotros mismos. Sentarse con los hombros caídos o un caminar cabizbajo, solo empeorará nuestro estado emocional.  Adoptar una pose poderosa es un gesto que te permitirá sentir ese poder. Tu cuerpo influye sobre la mente tanto como la mente sobre tu cuerpo ¡Haz de ambos un aliado! Corrige tu postura corporal y modificarás la química de tu cerebro ¿Quieres sentirte invencible? Abre las piernas a la altura de los hombros, coloca las manos sobre tus caderas y mira al frente ¿Recuerdas cómo lo hacía Wonderwoman? Pues mantén esa postura durante 2 minutos.

Sin lugar a dudas, nuestro lenguaje corporal moldea nuestra identidad. Si quieres conocer más sobre este tema, te recomiendo que consultes material de la psicóloga social Amy Cuddy.

Otro gesto poderoso es la sonrisa. Cuando sonríes tu cerebro genera dopamina que tiene numerosos efectos saludables en nuestro organismo: destensa la musculatura, relaja la respiración, mejora tu estado de ánimo. Son todo ventajas ¿Qué pasa cuando no te apetece sonreír? Que debes hacerlo con más motivos. Si no te sientes bien pero pones cara de felicidad, tu cerebro generará una química del bienestar que te hará sentir mejor. Finge una sonrisa y mantenla durante unos instantes. Te dejo un estupendo vídeo donde Elsa Punset te cuenta cómo hacerlo.

7. Gestiona tus emociones

Tenemos un cerebro maravilloso, pero está programado para sobrevivir y por eso nos mantiene preocupados por todo continuamente. Las emociones nos hacen vulnerables y las podemos ejercitar, así sea para potenciarlas o para calmarlas. El término “controlar las emociones” no me encaja del todo, quizás porque me suena a ocultarlas o reprimirlas. Por eso me refiero a esta clave como gestión o liberación emocional. En una entrada anterior compartía esta técnica de liberación emocional que seguro que te resultará muy útil.

Vamos a ver algunos truquitos que también te servirán para calmar las emociones básicas que conocemos como “negativas”. Para reducir la sensación de miedo, ira o tristeza:

  • Bebe pequeños sorbos de agua repetidamente
  • Cuenta del 5 al 1 y luego tararea una canción -la de “Cumpleaños feliz” es muy socorrida-
  • Ponte a saltar
  • Respira pausadamente: inspira lentamente por la nariz, haz una ligera pausa (apnea) y exhala el aire suavemente por la boca

Si te encuentras en una situación que te sobrepasa, retírate a gestionar tus emociones en privado y, si lo necesitas, túmbate en horizontal completamente o en 90º con las piernas levantadas y apoyadas contra la pared.

Alma

8. Agradece

La gratitud también aumenta los niveles de nuestra amiga la dopamina. Somos más felices cuando entramos en contacto con la intención de agradecer, además ese gesto nos hace poner el foco en lo positivo.

Encuentra el sistema y la hora que mejor se adapte a tu ritmo de vida. Escríbelo, piénsalo o coméntalo en voz alta, pero agradece algo cada día:

  • Por la mañana, antes de salir de la cama, da gracias porque estás vivo
  • Mientras te duchas, da gracias porque tienes agua caliente
  • Da las gracias a cada persona que te regale un cumplido
  • Antes de dormir, da gracias por las cosas buenas que te hayan ocurrido
  • Coloca un tarro de cristal en un lugar visible de tu hogar y mete en él todo aquello que agradeces de tu vida
9. Sueña

La mente es un instrumento fascinante y cuando conoces su funcionamiento puedes usarlo a tu favor. Emplea tu imaginación para proyectar imágenes que te entusiasmen y así crear nuevas conexiones en tu cerebro.

El cerebro humano no distingue entre una visualización y la realidad. Por eso cuando imaginas una catástrofe se te acelera el pulso, entras en pánico y te sientes mal. Por supuesto, también se da la situación inversa. Concéntrate en aquello que deseas, así tu motivación aumentará y elevarás también tu vibración energética.

Busca un momento para anotar todo aquello con lo que sueñas. También puedes crear un panel de visualización y colocar allí imágenes y palabras que evoquen o representen lo que deseas. Hazlo solo o acompañado de tu pareja o de tus hijos, seguro que pasaréis un rato muy divertido.

Como dice Mario Alonso Puig: los sueños pequeños no motivan a nadie. Utiliza tu potencial creativo y ¡Sueña a lo grande!

10. Haz algo por los demás

Contribuye con tu donativo a una causa que  te mueva el alma, coopera con alguna asociación que ayude a mejorar la vida de otras personas, haz voluntariado en una organización de tu interés, .. Esta acción desinteresada te reportará satisfacción personal.

La bondad es una virtud biológica del ser humano y su práctica genera un hábito de actitud constructiva frente a la vida. Si quieres puedes seguir sentado quejándote, pero yo te invito a tomar acción ¿Cambiamos el mundo juntos?

Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada. Edmund Burke

El altruismo es fuente bienestar, así de alto y claro ¡No te quedes con las ganas de echar una mano! Teaming te lo pone fácil, dona 1€ al mes y marca la diferencia

El bienestar es el resultado de estos 10 factores:

  1. Dormir 8 horas y descansar cuando lo necesitas
  2. Beber suficiente agua
  3. Alimentarte sobre todo con fruta y verdura
  4. Hacer 30 minutos de ejercicio al día
  5. Hablarte con respeto y cariño
  6. Adoptar una postura corporal poderosa y sonreír
  7. Gestionar tus emociones
  8. Agradecer a diario
  9. Soñar a lo grande
  10. Hacer algo para mejorar la vida de los demás

Y ya sabes, no te creas nada ¡Comprúebalo! Haz tuyas estas 10 sencillas claves para sentirte mejor cada día y no dudes en compartirlas.

¿Cómo ser feliz trabajando?

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Cuando empecé a trabajar creía que el único objetivo de aquello era conseguir un sueldo decente a cambio de un gran esfuerzo. Pero algo ya me decía entonces que ese no era el camino. Hace tiempo que no trabajo solo por dinero, prefiero medir la temperatura de mi satisfacción emocional y hacerme preguntas como:

  • La empresa en la que trabajo ¿Está en sintonía con mis valores?
  • El horario ¿Me permite llevar el estilo de vida que deseo?
  • El entorno ¿Contribuye al desarrollo de mis aptitudes y capacidades?

Puede que aún no estés trabajando en aquello que te apasiona, en ese caso dedícate a trabajar para aprender. Aprovecha ese puesto para poner tus propios talentos al servicio de otros. Créeme, esa actitud será la que marque la diferencia entre trabajar con resignación para pagar tus facturas y trabajar para crecer.

Hagas lo que hagas, recuerda que la máxima satisfacción de tu trabajo reside en el servicio al cliente. Cuando resuelves un problema o cubres una necesidad de otra persona, aportas valor al mundo.

Si hay algo que me rechina del ámbito laboral es la palabra “empleado”, en una de sus acepciones es sinónimo de “usado”. Es curioso que en ocasiones nos sintamos atrapados en un puesto de trabajo alienante que incluso puede llegar a mermar nuestros dones innatos. Esto ocurre porque el crecimiento es imposible cuando estás en estrés, el miedo anula tus virtudes e impide el aprendizaje. 

Si por causalidad te encuentras ahora en esa situación tienes dos opciones:

Cambiar el enfoque

  1. Pon el foco en lo positivo y concéntrate únicamente en los resultados que quieres atraer.
  2. Trabaja de manera excelente. Tú eres una persona excelente así que, te paguen lo que te paguen, trabaja para dejar a tu jefe con la boca abierta. Si trabajas en una cafetería, haz que tu café y tu servicio sean impecables.
  3. Supera la animadversión al error. Saber te da la oportunidad de enseñar, pero no saber te da la oportunidad de aprender.
  4. Acepta la ayuda de otros y disfrutarás doblemente cuando ofrezcas ayuda a los demás.
  5. No dramatices, el buen humor también es imprescindible para afrontar los problemas.
  6. Respecto a tus compañeros o clientes, recuerda que cada persona está en su propia etapa evolutiva.
  7. No admitas faltas de respeto de tus interlocutores. Existe una delgada línea entre la crítica constructiva y el abuso, aprende a reconocerla.
  8. Dejar de quejarte. Lo de “necesito desahogarme” está ya muy manido. La queja es una energía negativa que el otro no recibe, solo la padeces tú y genera malestar en el entorno laboral.

 

Dejar el trabajo

En algunas ocasiones de tu vida necesitarás cambiar de entorno para crecer. Si sufres ansiedad laboral, toma acción ya. Recuerda que pasamos un tercio de nuestro día trabajando y sentirte mal con lo que haces afectará negativamente a tu calidad de vida. Te pido que no esperes a terminar de leer este artículo, actualiza tu currículum y envíalo a todas las empresas en las que verdaderamente te gustaría trabajar.

Que sí. Que tienes que pagar la hipoteca, que hay crisis, que no hay trabajo, que la culpa de todo la tienen los políticos y tu karma ¿Quieres vivir desde el victimismo o desde la responsabilidad?

Ahora que he empezado a caerte mal, te contaré que “poner verde” a tu jefe y/o compañeros a sus espaldas solo empeorará la situación. Así que es momento de acallar esa vaga y penosa vocecita para poner toda tu energía en resolverlo ¡Implícate en tu desarrollo profesional! Sé que te resultará duro asumirlo, pero somos libres de elegir lo que hacemos en cada momento.

De verdad lamento resultar impopular, pero la responsabilidad de conseguir ese trabajo que haga que te brillen los ojos es únicamente tuya. Así que sigue buscando, o mejor aún, descubre tu misión de vida e invéntate esa profesión.

Te confieso que después de haber pasado por alguna que otra incómoda -pero necesaria- etapa laboral, por fin he elegido ser feliz en mi trabajo cada día. Durante 30 horas a la semana me dedico a dar lo mejor de mí en un entorno de crecimiento continuo. El resto del tiempo, pongo la misma dedicación en mi proyecto personal.

Aprovecho la ocasión para recomendarte algunos de los libros que me inspiraron, y que sin duda te ayudarán a hacer realidad tus sueños.

 

Gracias por formar parte del Club de las Malas Maneras. Si te han gustado estos consejos ¡Compártelos!