¿Cómo superar el rechazo?

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Empecemos por asumir que todas las personas experimentamos el rechazo en nuestra vida. Quédate a conocer por qué ocurre y descubre cómo puedes superarlo.

¿Qué es el rechazo?

En algunos momentos de nuestra vida los seres humanos nos sentimos excluidos de la relaciones sociales. Podemos experimentar el rechazo de manera activa: cuando tus compañeros de trabajo te acosan o los miembros de tu familia te ridiculizan. Y de forma pasiva: cuando tus amigos no cuentan contigo o te ignoran en una fiesta.

Lo que no es rechazo

Nuestro cerebro tiende a sobreprotegernos y, en su perfecta función, a veces nos hace imaginar situaciones de rechazo que no son reales. Para entenderlo, simplemente observa cómo te sientes cuando tu chiste no resulta gracioso en una reunión o cuando no te sacan a bailar en una discoteca.

Puede que también te hayas sentido rechazado cuando alguien expone una opinión opuesta a la tuya. En esa situación debes tener en cuenta que la intención de tu interlocutor es meramente informativa, no te está despreciando a ti, simplemente no comparte tu opinión. Mejor interpretarlo del modo adecuado. El encuentro en una discusión saludable se haya cuando dos personas reconocen estar “de acuerdo en su desacuerdo”. Te recomiendo prestar especial atención a estos casos a fin de evitar sufrimiento innecesario.

¿Cuándo sentimos el rechazo?

Sentimos el rechazo en nuestras relaciones interpersonales. Quizás, en algún momento de tu infancia sufriste la frustración de no haber sido elegido por tus compañeros para jugar con ellos en el mismo equipo. Puede que, ya de adulto, hayas experimentado con resignación un despido laboral o te hayan roto el corazón.

El más común y aceptado de los rechazos es el romántico, ese profundo desánimo que vives después de un desengaño amoroso. Las personas que aún se encuentran en el proceso de superación de una ruptura de pareja, suelen describirla como una sensación de vacío. Tanto es así que, el dolor por desamor sigue inspirando grandes obras literarias, artísticas y cinematográficas.

¿Cómo nos afecta el rechazo? 

El rechazo nos causa dolor, y en nuestra mente se asocia a un castigo. Esta emoción negativa afecta a nuestra autoestima y nos deprime. En ocasiones esta crisis personal puede desembocar en una situación de aislamiento social.

Un estudio de Ethan Kross afirma que el rechazo activa ciertas áreas del cerebro, que son las mismas que se activan cuando experimentamos dolor físico. Es decir, el cerebro no distingue entre el dolor por carencia psicológica de la física.

El rechazo genera un sentimiento de culpabilidad. Nuestra mente tiende a exagerar la situación, desencadenando un torrente de pensamientos negativos, ideas como: nunca soy el elegido, no me quieren, no me respetan, merezco estar solo, todo lo hago mal, estoy equivocado, etc.

¿Por qué nos afecta el rechazo?

Los humanos somos seres sociales por naturaleza, y el sentimiento de pertenencia al grupo es una cuestión de supervivencia para el cerebro. El inconsciente colectivo recuerda y reconoce el peligro que supone ser expulsado de la Comunidad. De ahí que el miedo al rechazo se convierta en una cuestión vital, ser excuido del grupo o de la manada podría suponer la muerte para el individuo.

Desde nuestro nacimiento somo seres totalmente dependientes, un recién nacido no es capaz de sobrevivir sin las atenciones de sus cuidadores. De hecho, la intensidad del daño que sentimos al ser rechazados en nuestra edad adulta, tiene su base en el recuerdo de las emociones dolorosas aprendidas en la infancia.

Presión de los pares 

Interiorizar el fracaso puede resultar destructivo para el ser humano, para evitarlo nuestro cerebro pone en funcionamiento ese miedo al rechazo. En nuestra evolución desarrollamos una conciencia de identidad social que, mal gestionada, puede resultar un lastre para el propio crecimiento personal.

A lo largo de nuestra vida, los seres humanos nos identificamos con distintos grupos que irán cubriendo nuestras necesidades de aceptación social y relacional. No obstante, el miedo al rechazo puede arrastrarnos al conformismo.

Es muy común encontrar niños o adultos que evitan destacar para que los miembros del clan no se sientan amenazados por su triunfo, o personas que intentan ocultar que son diferentes para que aquellos que creen iguales les acepten. Si sientes que tu grupo no te permite crecer hacia donde quieres ir, es momento de darle las gracias y abandonarlo. Concédete la oportunidad de encontrar un grupo que permita tu expansión a todos los niveles.

¿Cómo superar el rechazo? 

Para sobreponerte sigue estas pautas:

  1. Asume que necesitas atravesar un duelo para sanar esta herida emocional.
  2. Sé sincero contigo mismo. Reconoce los sentimientos que te invaden y acéptalos.
  3. Cuenta lo ocurrido a un amigo comprensivo, alguien de tu confianza. Si temes ser juzgado por otras personas, puedes escribir lo que te ha ocurrido y cómo sientes.
  4. Pon conciencia plena en la emoción que sientes para reducir su intensidad. Descríbela: ¿Dónde la sientes? ¿Qué forma tiene? ¿Tiene temperatura? ¿De qué color es? ¿Qué tamaño tiene? ¿Tiene textura? ¿Se mueve?
  5. Evita meter el dedo en la llaga: no releas mensajes, no revises conversaciones ni repases lo ocurrido de forma obsesiva.
  6. Recupera la perspectiva, no dramatices y, sobre todo, no confundas las opiniones de otros con la realidad.
  7. Recuerda que la única forma de aprender es a través del error.
  8. Reconoce tus virtudes y tus logros. Ten a mano una lista con tus cualidades y méritos, enumera todo aquello de lo que te has sentido orgulloso.
  9. Reconduce los pensamientos negativos. Lo conseguirás si te enfocas en tu verdadera esencia. Piensa que no solo eres lo que haces.
  10. Distráete y diviértete. Dedícate a hacer cosas que te alegren el alma.
  11. Entiende que esta situación de rechazo te ha sacado de tu zona de confort para que emprendas algo nuevo. Así que, aprovecha para descubrir qué es lo que verdaderamente deseas mejorar en tu vida.
  12. Anota las conclusiones positivas, por ejemplo: me conviene un tipo de pareja diferente, o merezco un puesto de trabajo donde me valoren.
  13. Haz planes a largo plazo y descubrirás que con el paso de los años nada tiene tanta importancia como creías.

Aprende a rechazar 

Aprende a decir no a aquellas cosas que no contribuyen a tu bienestar. De hecho, te animo a rechazar todo aquello que entra en conflicto con tus principios o tu misión de vida. Hazlo cuanto antes: rechaza un empleo en una empresa cuyos valores no compartes, rechaza una relación de pareja que no te aporta lo que verdaderamente deseas, rechaza un estilo de vida que merma tu salud, rechaza personas tóxicas, etc.

Para aprender a rechazar asertivamente, necesitarás entrenarte en la empatía y el respeto.

Ten en cuenta que vas a rechazar y ser rechazado ¡Y no pasa nada!

Magallares Sanjuan A. Exclusión social, rechazo y ostracismo: principales efectos. Psicologia.com [Internet]. 2011 [citado 29 Ago 2011];15:25. Disponible en: http://hdl.handle.net/10401/4321

Los 10 mandamientos de los Padres Sanos

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¿Qué harías si te cruzaras con una persona tóxica? A esta pregunta la mayoría contestamos desde la sensatez: huir. Pero ¿Qué puedes hacer cuando las personas tóxicas son tus padres o educadores? Cuando las mismas personas que te cuidan son las que te dañan ¿Qué puedes hacer durante la etapa infantil si eres un ser dependiente e indefenso?

Obviamente,  la huida no es una opción. Por tanto, cada niño desarrolla su propio antídoto (personalidad o comportamiento) para contrarrestar esa toxicidad y poder sobrevivir en el entorno que “le ha tocado”. Una familia disfuncional y la consecuente inestabilidad emocional pueden dejar graves huellas hasta la adultez. Esos daños te acompañarán durante toda tu vida si no lo remedias.

Por lo general, los padres tóxicos son descendientes de otros cuidadores tóxicos -tus abuelos-. Seguramente podrías descubrir toda una saga de hijos heridos en tu propia familia. Pero esa herencia tóxica no justifica la falta de toma de conciencia. Cuando comprendes que eres heredero del insano legado, es momento de aceptarlo y tomar las medidas necesarias para cortar con ese comportamiento de una vez por todas.

Que tus padres sean tóxicos y que estés leyendo este artículo son señales inequívocas de que tú eres la persona elegida. Te animo a sanar tu infancia para liberarte de la pesada carga que esas experiencias dolorosas te dejaron.

Si ejerces el maternaje hay ciertos comportamientos que debes evitar a toda costa. Toma nota de estos 10 mandamientos para Padres Sanos:

  1. Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas. Solo así tendrás la capacidad de amar a tu hijo.
  2. Pondrás límites a tu hijo con sumo respeto.
  3. Santificarás las emociones de tu hijo y le permitirás expresarlas libremente.
  4. Honrarás las decisiones de tu hijo y considerarás su opinión.
  5. No insultarás, humillarás ni pegarás a tu hijo en ninguna circunstancia.
  6. No obligarás a tu hijo a dar muestras de cariño (falso) si no lo desea.
  7. No robarás la ilusión de tu hijo y alentarás sus sueños.
  8. No corromperás a tu hijo obligándole a mentir o a guardar secretos.
  9. No chantajearás emocionalmente a tu hijo para manipularle a tu antojo.
  10. No culparás a tu hijo de tus propios problemas o frustraciones.

Afortunadamente ni papá ni mamá tienen ya la sartén por el mango. Eres una persona adulta capaz de limpiar cualquier resto de toxicidad que hubiese quedado en ti. No dudes en ponerte manos a la obra, y recuerda que el mundo cambia cuando tú cambias.

Para dejar de sufrir tu infancia te recomiendo que te hagas con el estupendo libro de Victoria Cadarso “Abraza a tu niño interior”.

Gracias por quedarte conmigo y compartir.

A 12 pasos de la liberación emocional

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En Internet hay suficiente información -y desinformación- como para que hayamos descubierto, aceptado e integrado que somos energía. Ya lo comentamos con total libertad, sin presumir de un doctorado en ciencias orientales y sin miedo a que nos condenen por brujería. Afortunadamente sabemos que podemos acceder a nuestro campo magnético para eliminar el malestar físico.

¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones surgen para advertirnos que algo está ocurriendo en nosotros. Se distinguen las positivas, que vibran en alta frecuencia, y las etiquetadas como negativas, que vibran en una frecuencia baja. Las emociones “malas” implican sentimientos desagradables, pero se pueden convertir en nuestras mejores aliadas. No te pierdas el estelar papel de Tristeza en la película Del Revés.

Las emociones dejan sensaciones -como la angustia, el desasosiego o la ansiedad- que podemos sentir en nuestro cuerpo. Gracias a ellas, descubrimos aquello que requiere de nuestra atención.

¿Cómo funcionan las emociones?

Primero surge una emoción, como el miedo que nos advierte de un peligro inminente de daño físico. Después, la amígdala toma el control para “salvarnos la vida”. Y hasta aquí, todo tiene sentido.

Lo peculiar del asunto es que podemos sentir miedo, incluso cuando nos encontramos en situaciones que no entrañan un peligro real. También podemos llegar a sentir miedo de forma constante.

En esos casos, la emoción desencadenada es el resultado de algo anterior e interior. Por ejemplo, podemos experimentar fobias o pánicos, que son consecuencia de eventos traumáticos pasados. Otro ejemplo es el sentimiento de inseguridad o indefensión aprendido en la infancia. Creo que todos deberíamos tomarnos el tiempo necesario para resolver esos eventos raíz para mejorar así nuestra calidad de vida.

La hostilidad, la impaciencia, la apatía, la culpa, la insatisfacción y la depresión son sentimientos que interfieren en nuestra vida cotidiana.

En lo que dura el proceso de análisis y resolución del conflicto programante, lo ideal es disponer de herramientas sencillas para paliar los sentimientos que nos incomodan de manera cotidiana.

A lo largo del día llegamos a ignorar multitud de sensaciones que posteriormente somatizamos y que nos suelen pasar factura a medio plazo. Pero no te preocupes, te voy a contar cómo puedes liberarte de esa molesta sensación.

¿Cómo liberarnos de las malas sensaciones?

Ya no tendrás que “tragarte el cabreo” cuando sientas que tu jefe es injusto contigo, ni rumiarlo, ni canalizarlo con el saco de boxeo. Simplemente puedes reconocer la ira en ti y retirarte para gestionarla.

De la mano de la excelente psicóloga María Cervera Goizueta redescubrí una técnica de liberación emocional conocida como  EFT, por sus siglas en inglés (Emotional Freedom Techniques).  Se trata de un método para eliminar el malestar emocional.

Esta técnica consiste en dar ligeros golpecitos repetitivos con la punta de los dedos (hacer tapping) sobre determinados puntos de acupuntura. La finalidad de este método es solucionar el desequilibrio energético.

Técnica de Liberación emocional

  1. Masajea de forma circular los puntos sensibles, mientras te dices en voz alta o mentalmente la frase “Aunque siento (miedo) me quiero y me acepto”. Hazlo de forma pausada y repítelo 2 veces.
  2. Haz tapping con los dedos índice y corazón de las dos manos en el entrecejo mientras repites “Eliminar el miedo, eliminar el miedo”.
  3. Haz tapping con los dedos índice y corazón de las dos manos en los rabillos de los ojos mientras repites “Eliminar el miedo, eliminar el miedo”.
  4. Haz tapping con los dedos índice y corazón de las dos manos bajo los ojos (debajo de las ojeras) mientras repites “Eliminar el miedo, eliminar el miedo”.
  5. Haz tapping con los dedos índice y corazón de una mano bajo la nariz mientras repites “Eliminar el miedo, eliminar el miedo”.
  6. Lo mismo haciendo tapping al principio de la barbilla (bajo el labio inferior).
  7. Repite la frase mientras haces tapping con las dos manos bajo las clavículas.
  8. Repite la frase mientras haces tapping con las dos manos en las costillas (bajo el pecho).
  9. Repite la frase mientras haces tapping con los pulgares de ambas manos bajo las axilas.
  10. Usa una mano para hacer tapping en la punta de los dedos de la otra: en el pulgar, en el índice, en el corazón y en el meñique. Recuerda que debes saltar el dedo anular. Repite la frase en cada dedo.
  11. Después cierra los puños de las manos y golpéalos por su cara interna, este es el punto de kárate. Repite la frase 2 veces.
  12. Finalmente sacúdete “el miedo” del cuerpo y respira con calma.

Con la repetición te resultará más fácil recordar los pasos, y se convertirán en una costumbre que realizarás de forma automática.

Numerosos estudios arrojan datos sorprendentes sobre el éxito del EFT ¡A mí me funciona! Practica esta sencilla técnica y te sentirás mejor. Si quieres saber más sobre psicología energética, te recomiendo los vídeos de Victoria Cadarso.

Gracias por acompañarme. Hazme el favor de compartir, no te guardes el secreto.