El Club

Antes de definir las Malas Maneras es necesario que hagamos un alto para aclarar qué es lo que consideramos que son las buenas maneras. Siempre tuve entendido que se trataba de un código de comportamiento cuyo objeto era regular nuestras relaciones con otras personas.

De mis padres aprendí que una niña con modales debe saludar al entrar a un lugar y, hasta ahí, todo bien. Sin embargo, creo que algunas de esas normas en ocasiones están reñidas con la esencia de cada individuo, y también con sus propias necesidades. Seguro que te viene a la memoria algún recuerdo de tu infancia en el se te obligó a saludar con un besito a alguien cuando no te apetecía, incluso cuando se trataba de una persona extraña. Venga, haz memoria: ¿Qué se dice? o ¡Pídele disculpas! Yo aún no comprendo la finalidad de dar las gracias sin sentir auténtica gratitud, ni la de pedir disculpas sin haber integrado antes el concepto de misericordia.

Con el paso de los años y de multitud de relaciones interpersonales fracasadas, me he ido despojando de gran cantidad de protocolos absurdos pero, sobre todo, de la necesidad de agradar a los demás. Creo firmemente que el resultado de nuestras relaciones debe ser el bienestar personal.

Aún observo una tendencia generalizada a definir a los seres humanos como “buenas personas” cuando se dedican en cuerpo y alma a atender o cuidar de otros. Personas tan entregadas a las necesidades de los demás que son capaces de ignorar las propias, de ser infelices e incluso de enfermar. Pero ¿Cuán desinteresada es la entrega de esas buenas personas que se abandonan a sí mismas? Me atrevería a decir que escasa, porque cumplen “con su deber” sin saber que secreta o subconscientemente lo hacen para ser aceptados o reconocidos por quienes les rodean.

Entonces ¿Qué hay de hacer el bien? Me consta que el servicio a los demás es una actitud que únicamente puede surgir del genuino deseo de hacerlo, de dar hasta donde quieres dar de corazón, de atenderte a ti para poder aportar más a otros. Servir desde el AMOR.

Por eso es imprescindible que lo que sientas, lo que pienses, lo que hagas y lo que digas esté en armonía la mayor parte del tiempo. De ahí que las Malas Maneras que te propongo sean precisas para vivir en coherencia.

El Club de las Malas Maneras es un compilado de herramientas que podrás usar para descubrir tu auténtica esencia personal. He de confesarte que no creo en las casualidades, así que si estás leyendo ésto es porque ha llegado el momento de que te liberes de esas buenas maneras. Ya es hora de que descubras el SER maravilloso que realmente eres. Agradece con cariño aquella personalidad que forjaste como escudo en cada etapa de tu vida, y despídete de las máscaras que ya no son funcionales para ti.

Éste es el momento perfecto para descubrir la vida que deseas, para que te permitas soñar con ella y para que la manifiestes. Mi mayor deseo es que este Club sea tu trampolín y que hagas uso de sus herramientas porque sé que TÚ puedes lograrlo.

Un requisito imprescindible para formar parte del Club es poner práctica algunas de mis Malas Maneras favoritas:

Según los Estatutos del Club, tienes derecho a…

  1. Elegir con quién te apetece relacionarte en cada momento
  2. Amarte incondicionalmente, también en los peores momentos
  3. Abandonar un grupo de whatsapp si es que no te caen bien todos los participantes
  4. Irte pronto a dormir al margen del peliculón o del partido que se televise esa noche
  5. Poner fin a una conversación que no te interesa
  6. Dar tu sincera opinión únicamente cuando te la pidan
  7. Tener un mal día o pasar una mala racha
  8. Pensar en ti y dedicar parte de tu tiempo a lo que verdaderamente te atrae
  9. Interrumpir a un familiar cuando te dice -siempre por tu bien- cómo deberías vivir tu propia vida
  10. Creer en la existencia de un Dios, Mente Zero, Orden Universal o llámalo “X” al margen, o no, de una religión
  11. Pedir una muestra de cariño cuando más la necesitas, incluso cuando piensas que menos la mereces
  12. Discrepar cuando un amigo augura que lo que tienes intención de emprender es una locura
  13. Marcharte de una reunión cuando el ambiente no te resulte armonioso
  14. Cambiar de personalidad y liberarte de todo aquello que ya no te sirve y te limita
  15. Compartir tu vida con aquellas personas que te alientan a conseguir una mejor versión de ti mismo
  16. Admirar a aquellos que han conseguido lo que a ti te gustaría tener
  17. Dejar con la palabra en la boca a quien pretende ofenderte o violentarte
  18. Eliminar de las redes sociales a aquellos “amigos” con los que no quieres tener relación en el mundo real
  19. Cambiar de trabajo en tiempos de crisis
  20. Confiar que la vida te proveerá de todo lo que necesitas en el momento oportuno
  21. Comer alimentos que aporten energía a tu cuerpo
  22. Llorar o enfadarte en público
  23. Cambiar de opinión
  24. Alegrarte por el éxito y la felicidad de otros
  25. Responsabilizarte de tu vida y dejar de culpar a la sociedad, a los políticos o a tus padres de tus propios fracasos
  26. Ambicionar abundancia económica porque sabes que se puede ser rico y bondadoso
  27. Vestir como te apetezca cada día
  28. Sentirte agradecido simplemente por estar vivo
  29. Pedirle a tus compañeros que dejen de quejarse y generar mala energía en tu lugar de trabajo
  30. Brindar con agua porque da buena suerte
  31. Pedirle a lo entorno más próximo que te trate con respeto
  32. Recordarle a los demás que tienes espejo en casa y no necesitas que te digan si tienes mala cara o has engordado
  33. Soñar con un mundo mejor
  34. Despedir a tu jefe para dedicarte a trabajar por cuenta propia en aquello que verdaderamente te apasiona
  35. Reservarte tu opinión cuando te la pidan si es que la consideras demasiado subjetiva
  36. Caer y volver a levantarte
  37. Desahogarte únicamente con personas capaces de empatizar contigo y consolarte
  38. Estirarte cuando tu cuerpo te lo pida
  39. Enamorarte de la vida y de quien quieras
  40. No creerte nada de lo que te cuento ¡Quédate y verifícalo!
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