Autoestima, un remedio contra “el qué dirán”

Tiempo de Lectura: 2 minutos

¿Cuántas veces te has preocupado por el qué dirán? Estarás de acuerdo conmigo en que ser auténtico es un acto verdaderamente revolucionario. Las personas que nos juzgan son simplemente un pensamiento que alimentamos cuando entramos en contacto con nuestra falta de autoestima.

Nadie quiere equivocarse ni hacer el ridículo por temor a los juicios que pudiese recibir. Esa valoración externa que tanto anhelamos (titulitis o credencialismo) pone de manifiesto nuestro déficit de autoestima.

Aunque en el fondo lo que nos ocurre es que no nos queremos exponer para no tener que confrontar nuestros miedos más profundos, que son: brillar y ser nosotros mismos.

¿Por qué te juzga la gente?

Esas personas que te juzgan se sienten mal porque no se permiten vivir como realmente quieren, por eso se castran a sí mismas y te castran a ti. Detrás de sus juicios no hay más que envidia, la manifestación más evidente de un profundo complejo de inferioridad.

El problema es que por miedo a ese rechazo social, vas a evitar a toda costa ser el elemento discordante de tu grupo de amigos, de una reunión familiar, del equipo de trabajo, etc.

Te animo a que te expongas ante los demás -incluso con miedo- pero antes ten en cuenta que:

  • Las neuronas espejo son las que determinan que los demás te vean como son ellos, en lugar de como eres tú
  • Es mucho más sencillo criticar una manifestación creativa que materializarla
  • Lo más importante es cómo te ves a ti mismo ¿Te apruebas? ¿Te amas? ¿Reconoces tus méritos?
  • Observa cómo te relacionas con el fracaso. Lo que convierte un error en una oportunidad de triunfar, es el aprendizaje
  • El último arrepentimiento de las personas al final de su vida suele ser las cosas que no hicieron por temor al qué dirán
  • Permanecer neutral ante el elogio y ante la crítica mejora considerablemente tu equilibrio emocional

La batalla está en nuestro interior

Sócrates

Cuando eres tú quien juzga

Mira hacia adentro para liberarte del juicio y hazte una pregunta ¿Qué tiene que ver conmigo eso que tanto me molesta?

Recuerda que eres libre de elegir dónde pones el foco. Ya sabes que donde va tu atención, vas tú.

La envidia te dará información sobre la persona que puedes llegar a ser, pero que aún no eres.

Entrénate en admirar a las personas que se atreven a hacerlo a pesar del qué dirán, para nutrirte de su energía.

Deja de ser tan duro contigo mismo.

La vida es única, es tuya ¡Vívela!

Gracias por acompañarme en este camino

Compártelo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *