Los 10 mandamientos de los Padres Sanos

¿Qué harías si te cruzaras con una persona tóxica? A esta pregunta la mayoría contestamos desde la sensatez: huir. Pero ¿Qué puedes hacer cuando las personas tóxicas son tus padres o educadores? Cuando las mismas personas que te cuidan son las que te dañan ¿Qué puedes hacer durante la etapa infantil si eres un ser dependiente e indefenso?

Obviamente,  la huida no es una opción. Por tanto, cada niño desarrolla su propio antídoto (personalidad o comportamiento) para contrarrestar esa toxicidad y poder sobrevivir en el entorno que “le ha tocado”. Una familia disfuncional y la consecuente inestabilidad emocional pueden dejar graves huellas hasta la adultez. Esos daños te acompañarán durante toda tu vida si no lo remedias.

Por lo general, los padres tóxicos son descendientes de otros cuidadores tóxicos -tus abuelos-. Seguramente podrías descubrir toda una saga de hijos heridos en tu propia familia. Pero esa herencia tóxica no justifica la falta de toma de conciencia. Cuando comprendes que eres heredero del insano legado, es momento de aceptarlo y tomar las medidas necesarias para cortar con ese comportamiento de una vez por todas.

Que tus padres sean tóxicos y que estés leyendo este artículo son señales inequívocas de que tú eres la persona elegida. Te animo a sanar tu infancia para liberarte de la pesada carga que esas experiencias dolorosas te dejaron.

Si ejerces el maternaje hay ciertos comportamientos que debes evitar a toda costa. Toma nota de estos 10 mandamientos para Padres Sanos:

  1. Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas. Solo así tendrás la capacidad de amar a tu hijo.
  2. Pondrás límites a tu hijo con sumo respeto.
  3. Santificarás las emociones de tu hijo y le permitirás expresarlas libremente.
  4. Honrarás las decisiones de tu hijo y considerarás su opinión.
  5. No insultarás, humillarás ni pegarás a tu hijo en ninguna circunstancia.
  6. No obligarás a tu hijo a dar muestras de cariño (falso) si no lo desea.
  7. No robarás la ilusión de tu hijo y alentarás sus sueños.
  8. No corromperás a tu hijo obligándole a mentir o a guardar secretos.
  9. No chantajearás emocionalmente a tu hijo para manipularle a tu antojo.
  10. No culparás a tu hijo de tus propios problemas o frustraciones.

Afortunadamente ni papá ni mamá tienen ya la sartén por el mango. Eres una persona adulta capaz de limpiar cualquier resto de toxicidad que hubiese quedado en ti. No dudes en ponerte manos a la obra, y recuerda que el mundo cambia cuando tú cambias.

Para dejar de sufrir tu infancia te recomiendo que te hagas con el estupendo libro de Victoria Cadarso “Abraza a tu niño interior”.

Gracias por quedarte conmigo y compartir.

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