Vivir a buen ritmo

Si aún tienes asuntos pendientes en tu lista de buenos propósitos, el comienzo de la semana o del mes te brinda otra oportunidad. Establecer un ritmo de vida saludable en tu rutina diaria, colmará tu cuerpo de la vitalidad que necesitas para afrontar los nuevos desafíos.

A fin de optimizar las digestiones y de conseguir un mayor rendimiento físico y mental es importante que ajustes tus horarios a los ritmos circadianos del cuerpo.

El organismo dispone de un reloj interno que regula sus procesos de absorción y depuración, por eso realizar la ingesta de alimentos a una hora determinada favorecerá tus digestiones, la función intestinal y la calidad de tus horas de sueño.

De acuerdo a un horario de trabajo diurno, las 24 horas del día transcurrirían de la siguiente manera:

  • 7:00 h Despertador
  • 7:30 h Desayuno. A esta hora ha parado la secreción de melatonina que regula los ciclos de sueño y vigilia
  • 8:30 h Reactivación del intestino
  • 11:00 h Tentempié
  • 10:00 h – 13:00 h Estado de máximo despertar. Momento perfecto para realizar aquellas tareas que exigen mayor concentración
  • Almuerzo. Mejor de las 15:00 h
  • Reposo. Entre 10 y 20 minutos (descanso, meditación o siesta)
  • 17:00 h Merienda
  • 16:00 h – 19:00 h Momento de mayor rendimiento físico. Si realizas ejercicio aeróbico, finaliza antes de las 20:00 h
  • Cena. Antes de las 21:00 h
  • 22:30 h Se interrumpen los movimientos intestinales
  • 23:00 h. Dormir de 7 a 8 horas diarias. Ten en cuenta que las horas de sueño también influyen en la regulación del apetito.


Recomendaciones:

Visualiza los éxitos que quieres lograr durante la jornada, comienza el día imaginando tus proyectos concluidos y tus metas alcanzadas.

Es aconsejable estirar a diario para despertar tu cuerpo con suavidad.

Incluye zumos y fruta en tu desayuno. También puedes llevar una dieta equilibrada sin renunciar a tus tostadas de la mañana.

Realizar 5 comidas al día evitará que tu cerebro solicite una mayor ingesta de grasas. Deja como mínimo un espacio de 3 horas entre cada comida.

Cuando cambies de postura, de actividad o de habitación respira lenta y profundamente hasta el máximo de tu capacidad. Tu cerebro agradecerá una ración extra de oxígeno.

Realiza algún ejercicio aeróbico al menos 3 veces por semana (30 minutos).

En el transcurso de la semana encuentra momentos para aprender algo nuevo o disfrutar de tus aficiones.

Dedícate un momento semanalmente: canta tus canciones favoritas a pleno pulmón o mímate con un baño de espuma y velas.

No dejes pasar la ocasión de reír a carcajadas, sonríe cuando te mires al espejo y mientras hablas con otras personas.

El proceso que conocemos como “hacer la digestión” tiene una duración mínima de 2 horas (hasta 4 horas en caso de haber ingerido grasas). Lo ideal es ir a dormir al menos 2 horas después de la cena.

Para tener un sueño reparador, toma una infusión relajante antes de meterte en la cama.

Una vez en la cama, aprovecha para dar gracias por algo bueno que te haya ocurrido durante el día o simplemente para agradecer aquello que tienes.

GRACIAS por leer, comentar y compartir.

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