15 hábitos que mejorarán tu situación económica

Vale, estás en bancarrota.. Y por tu mala fortuna has maldecido a los políticos, a todos los millonarios del mundo y a tu karma. Si crees que ya te has lamentado y desahogado lo suficiente, ha llegado el momento de que te responsabilices de tu propia economía.

Los seres humanos tenemos una extraña relación con el dinero: lo menospreciamos frecuentemente, y al mismo tiempo lo deseamos para vivir mejor y ayudar a otras personas. Cierto es que el dinero no se puede comer ni beber, pero de momento es el medio que nos sirve para comprar nuestra comida y pagar el agua que consumimos.

Aún predomina la creencia de que el dinero es malo, que las personas que tienen mucho dinero son avaras o que es de mala educación hablar sobre dinero. Necesitaremos desprendernos de todas esas viejas ideas del pasado y adoptar buenas costumbres que nos permitan mejorar nuestra situación económica.

Estos 15 nuevos hábitos te ayudarán a llegar a final de mes con más holgura:

  • Quita o baja el volumen a los anuncios publicitarios. Hay millones de personas ahí fuera intentando venderte cosas que realmente no necesitas. Crean nuevas necesidades y las introducen en tu hogar a través de tu televisión, tu radio o tu ordenador. Ten en cuenta que ese bombardeo continuo va directo al subconsciente.
  • Planifica lo que vas a comprar en las rebajas. Haz una lista con las cosas que  necesitas. Si se trata de ropa, te sugiero que te hagas con un fondo de armario, y que uses complementos de moda (pañuelos, sombreros, broches, tocados, cinturones, pendientes..) para adaptar tu look a la nueva temporada. Aprovecha la época de rebajas, ofertas o descuentos para comprar la lavadora que te hace falta, pero revisa los precios y condiciones con mucha atención.
  • Paga en efectivo. Al pagar en efectivo serás más consciente del dinero que estás entregando y lo gastarás con mayor cautela.
  • Piensa en el valor de las cosas que compras. Quieres comprar una casa o una camiseta, y vas a pagar el precio que piden por ello porque te lo puedes permitir. En el caso de la casa, párate a considerar por unos minutos si el precio que vas a pagar por ella se corresponde con el valor real de la vivienda (ubicación, terreno y calidad de la construcción). En el caso de la prenda de ropa, recuerda que quizás el impacto publicitario de una marca concreta ha conseguido inflar el precio de una camiseta  de poliéster 100%, y que con ese dinero podrías adquirir una de mejor calidad hecha de algodón biológico, seda o lino.
  • Evita contraer deudas. Rechaza las compras financiadas en “cómodos”plazos. A final de cada mes esas pequeñas cuotas (del nuevo teléfono móvil, del nuevo ordenador, del nuevo coche.. ) se convertirán en un lastre que no te permitirán tener un respiro. Mejor espera, y ahorra el dinero que necesitas para comprar lo que quieres. Cierto es que, en algunas ocasiones, pueden llegar gastos urgentes de manera inesperada. Sólo cuando sea verdaderamente imprescindible, pide dinero prestado a tu familia o amigos/as. Seguro que no dudarán en echarte una mano si eres una persona honesta, y te comprometes a devolverlo en un tiempo aceptable.
  • Recicla todo lo que puedas, por darte algunas ideas: Con un poco de lijado y pintura tendrás muebles nuevos siempre que quieras. Renueva tu armario customizando tu vieja ropa. Recupera la lámpara de la abuela, quedará perfecta con la decoración vintage de tu dormitorio. No tires la fruta pasada, prepara un bizcocho con ella. Guarda el papel y los envases que te parezcan bonitos para reutilizarlos como envoltorio de regalos. Aprovecha para preparar la cena en la bandeja superior del horno, mientras horneas galletas o asas pimientos en la de abajo. Restaura los complementos y joyas que hayas heredado de la familia.
  • Cuida lo que tienes y repara lo que se rompe. Todas las cosas requieren un mantenimiento regular para seguir en buen estado: lava tus prendas de ropa con cuidado, revisa el estado de tu coche, limpia los cabezales de tu impresora.. Te encanta tu par de zapatos negros pero se le ha roto el tacón, llévalo a reparar, así estarás ahorrando tiempo y dinero. No tires la estufa solo porque se le haya roto la resistencia, compra una nueva y repárala, en Internet encontrarás vídeos para aprender a hacerlo. A final de mes tu bolsillo lo notará y el planeta también.
  • Compara precios en distintos comercios y en Internet. A veces encuentras el mismo productoheart-452625_640 más barato a través de un proveedor en otro país o incluso puedes conseguirlo de segunda mano con apenas uso. El showrooming es una práctica cada vez más común, se trata de visitar la tienda física, probar el producto que se desea adquirir y finalmente comprarlo on-line.
  • Revisa tus contratos y controla tus gastos habituales. La electricidad, la telefonía móvil, la conexión a Internet, el seguro del coche, … Estudia tus hábitos de consumo y las ofertas disponibles ¡Ojo con la letra pequeña! Contacta con tu proveedor e intenta renegociar tu contrato actual, también puedes consultar condiciones con otro proveedor que te ofrezca lo mismo a mejor precio.
  • Revisa tu hipoteca. Si aún no lo has hecho, solicita a tu banco que elimine la cláusula suelo de tu préstamo hipotecario y que lo formalice en un contrato privado.  Exige la devolución de las cantidades cobradas en demasía. No permitas que te carguen gastos administrativos que no corresponden ni comisiones de mantenimiento ilegales. Cuando formalices tu hipoteca, no aceptes a ciegas la obligada contratación de productos que no necesitas (planes de pensiones, cuentas de ahorro, seguros del hogar, etc).
  • Revisa tus deudas. Anota tus gastos e ingresos totales, haz un balance y estudia el resultado para establecer un plan que te permita ir liquidando tus deudas atrasadas. Dale prioridad a las que estén generando mayor gasto o interés. Comprobarás lo satisfactorio que es llevar tus cuentas al día.
  • Determina un presupuesto mensual. Tener control de tus gastos significa que no debes gastar más de lo que te puedes permitir. A final de mes te alegrarás de haber sido fiel a tu presupuesto. No olvides hacer una previsión de gastos anuales, prorratea los recibos anuales entre los 12 meses del año, y separa esa cantidad para poder afrontar dicho pago a tiempo.
  • Ahorra. Quizás el ahorro no sea tu mayor virtud o simplemente tu piggy-bank-970340_640presupuesto no te permite ahorrar una cantidad significativa todos los meses, pero lo importante es que adquieras el hábito de ahorrar cuanto antes. Tu presupuesto mensual debe incluir una cantidad, por mínima que sea, destinada al ahorro a largo plazo, un fondo de “prohibido tocar”.
  • Cuida tu autoestima. La serenidad mental debe ser tu pegamento con la realidad. De ese modo, nadie podrá hacerte creer que vas a ser más sexy por llevar un perfume determinado, ni más inteligente por comprar en cierto comercio,  ni mejor padre/madre por usar una marca de champú concreta con tu bebé. Consumir o adquirir una serie de productos te hará sentir placer instantáneamente, pero no te engañes, jamás conseguirá saciar un vacío existencial ni suplir una carencia espiritual a medio plazo.
  • Haz caridad. Cualquier donativo a una buena causa te hará sentir mejor. (Lucas 6:38 “Dad y se os dará …”). Si no puedes hacer más, dona 1 €uro al mes y prepárate para recibir.

Adquiriendo estos buenos hábitos económicos conseguirás sanear tu contabilidad doméstica de forma eficiente. Si ya estás en números rojos, reduce tus gastos y busca ingresos extras cuanto antes. No desesperes, te aseguro que tu constancia será recompensada.

Acostúmbrate a hablar de dinero en otros términos. Si quieres ampliar tu información sobre el tema hazte con el libro Padre rico, padre pobre de Robert T. Kiyosaki.

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